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Las heridas de la infancia

  • terapiassoniacarra
  • 29 nov 2024
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 1 jul 2025

Las heridas de la infancia son experiencias dolorosas que se generan durante los primeros años 5 a 7 años del niñ@ y que pueden tener un impacto duradero en el desarrollo emocional y psicológico de una persona. 


Estas heridas pueden surgir de diversas situaciones, algunas de manera consciente, otras inconsciente. El abuso físico o emocional, la negligencia, la pérdida de un ser querido, la falta de atención o amor por parte de los cuidadores, o incluso la exposición a entornos violentos o inestables. 


Aunque cada individuo reacciona de manera diferente  a las experiencias vividas en la infancia, es común que estas heridas influyan en la manera en que una persona adulta se relaciona consigo misma y con los demás a lo largo de su vida.

Un adulto con heridas de infancia puede desarrollar problemas de autoestima, ansiedad, depresión o dificultades para establecer relaciones saludables. También pueden presentar comportamientos autodestructivos o adicciones como mecanismos de afrontamiento. Además, estas heridas pueden afectar la capacidad de una persona para confiar en los demás y para manejar el estrés y las emociones de manera efectiva. Es importante reconocer que estas respuestas son las formas que encontró el niño para adaptarse y sobrevivir a experiencias traumáticas y no reflejan  para nada debilidad personal en el adulto.


Sanar estas heridas es un proceso que requiere tiempo, paciencia y, a menudo, apoyo profesional y terapéutica, comenzando por el reconocimiento de las heridas, Comprender el impacto que estas dejaron en ti, Aceptar y procesar las emociones que todo esto te genera, Buscar apoyo profesional y terapéutico, aprender técnicas de autocuidado y de perdón, dejar el pasado atrás y vivir en el presente.  


La terapia, incluida la holística como las constelaciones familiares, tapping, Hooponopono, péndulo hebreo y convencional, entre otras pueden ser una herramienta valiosa para ayudar gestionar y sanar estas experiencia que vivió el niño y lo marcaron y construir una relación más positiva con ellos mismos y con los demás.


Sé que no es fácil mirar hacia adentro. Allí saltan los miedos y las resistencias. Por eso es más sencillo cerrar los ojos al alma para no ver sus heridas, porque nos duelen demasiado. Pero taparlas poniéndose máscaras no las sana, hace que se enquisten mas.



Una vida de apertura, de hacernos conscientes, de abrirnos a ver mas allá de lo aparente, a sentir y a validar lo que se siente, a identificar esas emociones y a aceptar que todo esto te va  a llevar a sanar. Y aunque no será el camino más corto, ni mas suave, es el que te llevará a la plenitud. 


Con amor

Sonia Carrascal

Terapeuta Holística Integral

 

 

 
 
 

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